Creo que es conveniente que hable sobre como empezó mi tortura...con un error y, sí, es lo que estáis pensando, un error mío:
Al entrar en el instituto lo hice junto con otra chica, Ana, con la que la relación no era precisamente maravillosa pero como habíamos sido asignadas en clases distintas yo pensé que no supondría ningún problema, desafortunadamente, me equivocaba.
Ella empezó a intentar entrar en mi grupo de nuevas amigas, yo en ese momento me ví acorralada y la única forma que encontré de solucionarlo fue contarles la verdad sobre esa chica a mis amigas, pensé que lo mejor era ir con la verdad por delante, lo hice y todas coincidieron en que debíamos mantenerla apartada, parecía que todo seguiría como hasta entonces y que Ana no supondría un problema en mi vida.
Pero más tarde una de las chicas del grupo se distanció para pasar a ser amiga de Ana y le contó lo que yo había dicho sobre ella, Ana, aunque sea insoportable, sabe como engañar a las personas, le contó mil mentiras sobre mí y la convenció para que se lo contase a las demás, en ese momento mis amigas se pusieron a mi favor y yo no tuve ningún miedo.
Hasta que pasó el curso, entramos en segundo y se volvieron a organizar las clases, todas la de mi grupo y yo estabamos juntas, por desgracia, también Ana. Al principio mantuvimos las distancias y todo fue bien, pero más tarde...
En el segundo trimestre nuestro tutor sentó juntas a Ana y a una de mis amigas, Mónica, de mi grupo, que por unos motivos u otros al final había quedado reducido a tres, Mónica, Ángela y yo, ella era con la que mejor me llevaba, éramos inseparables, se lo podía contar todo con la seguridad de que simpre me ayudaría. Yo al principio pensé que se llevarían fatal, pero resultó que Mónica era más débil de lo que yo creía, se creyó todas las mentiras que le fue contando Ana, nunca consiguió ponerla en mi contra, pero sí que yo dejara de ser su mejor amiga, para pasar a ser ella.